V. R. (1)

De las antiguas labores del campo

a la participación en la Qualcada

(Menorca. Caballos y tradición popular)

 

EL GRUPO DE VETERANOS DE FERRERIES QUE AYUDARON A RECONSTRUIR LA QUALCADA DE SANT BARTOMEU (FALTA JOAN PONS MARTÍ, EN JOAN MARCONA)

Para aportar algunos de los datos históricos que rememoran la Qualcada tomaremos el ejemplo de Ferreries de donde, y para recordar su organización en su día, conté con la colaboración inestimable de un buen grupo de veteranos, con los que se pudieron debatir los datos aportados en su momento por el recordado Joan Pons Martí, más conocido como en Joan Marcona, quien junto a su esposa Consuelo Marquès regentaban el Club Escola Menorquina, en la carretera de Ferreries a Santa Galdana, y quien sería por aquellos entonces el caixer más veterano de la población, cuando se realizó la composición del libro “Menorca. Caballos y tradición popular“. Contaba entonces sesenta y seis años y entonces solía participar el día de la fiesta, Es Dia, como se le denomina en Ferreries al 24 de agosto.

El resto del grupo lo formaban Tòfol Janer Villalonga, de ochenta y cuatro años de edad y que trabajara en Son Abatzer, Santa Rita, Barranc de Biniai y Es Molí de Baix; Xisco Morlà Janer, de sesenta y siete años que prestara sus servicios en Sant Jaume, Sant Gabriel y Barbatxí; Mateu Barber Fullana, de ochenta y dos, también del campo, habiendo trabajado en Sobre Vell y Es Calafat. Otros dos buenos colaboradores lo fueron Bartomeu Martí, l’Amo des Barrancó hasta 2005 y de Lloc d’Avall desde 2006 hasta su jubilación, quien con sesenta y un años salía en las dos tandas y su hermano Javier Martí.

Tomado de lo redactado en su día en el libro. Las imágenes que lo ilustran, también de la época, pertenecen a diversas poblaciones de Menorca:

Históricamente hablando, cabe decir que Ferreries, al igual que ocurriera en las demás poblaciones menorquinas, había devenido a un estado de fuerte pobreza una vez finalizada la Guerra Civil, resultando una aventura realmente épica poder conseguir los cavallers necesarios para organizar una Qualcada cuando cada año se aproximaban las Festes de Sant Bartomeu. Sin embargo, bien cierto es que existía un importante interés entre sus vecinos en poder conservar esta tan entrañable manifestación popular y, por ello, se encargaba al sereno municipal el trabajo de buscar a través de las fincas del término los posibles interesados en participar en la Qualcada de ese año que solía alcanzar un máximo de siete, de entre los escasos caballos existentes en las mismas, aunque muchas veces al no ser suficientes se tenía que terminar por buscarlos fuera del término. En otras ocasiones era el propio Ayuntamiento quien mandaba un escrito al propietario del predio en cuestión para que prestara su caballo para la fiesta, lo que se solía conceder a fin de ayudar a mantener la tradición del pueblo.

“XEC RUBÍ” EN LAS FIESTAS DE MAHÓN

Y es que caballos no los tenían todos los predios; era un bien de los que poseían mayor extensión, al cual solían utilizar para la cría. Y podía suceder muy bien que se prestara el caballo, por lo que luego tenía que encontrarse por otro lado el cavaller que estuviera dispuesto a utilizarlo.

Seguidamente, el propio grupo de caixers comprometidos se organizaba entre sí para llevar a cabo lo que se llamaba la capta entre los predios del término, labor que consistía en llevar un saco cada uno, bien en bicicleta, caballo o carretón, y tras repartirse los diferentes caminos que salían desde la población, visitar los predios existentes en cada uno con el fin de conseguir aportaran una barcella o un almud de trigo que echaban dentro del saco. Al finalizar juntaban el contenido de todos los sacos para ser posteriormente vendido y el importe conseguido se repartía entre todos los caixers. A este importe, a principios del siglo pasado, se le unía también el obtenido por la organización de los bailes que se celebraban durante las dos ‘vetlades’ de las fiestas, que también pertenecía a los caixers a pesar de que concedían su organización a otras personas bajo unas condiciones económicas mínimas. Pagaba quien bailaba, siendo “marcados” mediante una banderita que se les colocaba en la solapa o cuello de la camisa. No era una obligación para todos los asistentes, puesto que quien no bailaba, por supuesto, no pagaba. También se unía el importe obtenido tras la celebración del sorteo de un cordero que era paseado por las calles de la población el domingo anterior a las fiestas por los organizadores para que todo el mundo pudiera verlo y adquirir las papeletas. Para la ocasión, los caixers vestían pantalón y camisa blanca y llevaban colgada la fusta. Con ello lograron mantener de hecho la fiesta, sistema que se utilizó aproximadamente hasta 1965.

EL CABALLO DE TORRELLAFUDA EN UN “BOT A QUATRE POTES”

Por aquellos años, quienes tenían el dinero eran los payeses por el hecho de poder sembrar las tanques de los predios que tenían a su cargo, ya que no habían ni industrias, ni propietarios de predios ferreriencs (los de cierta importancia pertenecían a mahoneses, ciutadellencs e incluso alaiorenses), que pudieran mantener la fiesta. Las únicas propiedades de los locales eran huertos y ‘llogarets’, en que los ‘senyors’ eran los propios payeses. Consecuencia de todo ello sería que las mismas circunstancias que provocaban la capta fueran las que motivaban que los miembros de la Qualcada tuvieran que ser los propios de la población.

Sin embargo, la llegada de la industrialización aportaría maquinaria adecuada para los campos con el natural detrimento en bestias de carga que perderían su hasta entonces imperativa utilidad y hegemonía en el mismo, que junto al requerimiento de mayor presencia de miembros en la Qualcada, provocaría la apertura de la participación de los llamados Cavallers de ‘fora poble’. Consecuencia de ello sería que, con el paso del tiempo se acabaran las captes para mantener la fiesta abriendo las puertas para que entrara de lleno el Ayuntamiento en su organización.

Y es que la vida había continuado evolucionando, aportando con ello sus beneficios e inconvenientes, como los derivados del hecho de que las calles y plazas de la población hubieran comenzado a asfaltarse. Los payeses locales vieron que tenían que cambiar las herraduras metálicas convencionales de sus caballos por otras más seguras, lo que representaba una nueva inversión, de modo que decidieron solicitar al Ayuntamiento para la Qualcada de 1964 una subvención de 1.000 pesetas para poder herrar de acuerdo con el nuevo pavimento. Al no ser atendidos decidieron no salir ese año si no se cambiaba la postura. Bartomeu Martí Pons recuerda aquella anécdota en la que los demás finalmente dijeron que sí, mientras desde el Ayuntamiento le amenazaban a él con pasar las fiestas en la Mola (estaba cumpliendo entonces el servicio militar) si se mantenía en la actitud de no salir. Al final unos lo hicieron y otros, no.

En un principio los cavallers de ‘fora poble’ contaban con que se les proporcionaban los medios para traer su caballo (camión y herrador), mientras los propios se encontraban sin ningún tipo de ayuda, lo que levantó las lógicas protestas, ya que tan sólo podían contar con los escasos beneficios anteriormente citados a través de la capta, que conseguían ellos con su esfuerzo personal, mientras los de fuera conseguían tener los gastos pagados sólo por el hecho de participar. La continuación de la industrialización del campo, la apertura de industrias y empresas en la población traería consigo que el Ayuntamiento se hiciera cargo definitivamente de toda la organización, aunque tuviera que echar mano de la recaudación por impuestos. Y si hasta entonces tanto los transportistas contratados como los herradores habían presentado las facturas al cobro directamente al Ayuntamiento, éste optó por crear el ‘sobre de ayuda’ por participar que se entrega prácticamente en la mayoría de ayuntamientos en la actualidad, aunque,  muy bien pueda considerarse hoy como algo simbólico y herencia del pasado puesto que el montante ha quedado muy por debajo de lo que son los costes reales (hoy por hoy herrar un caballo cuesta alrededor de 100 €).

Otra manifestación que se ha perdido con el paso de los tiempos es que el domingo posterior al de la celebración de las fiestas, se celebraba la denominada ‘Processó des Caixers’ en cuyo transcurso la imagen de Sant Bartomeu era paseada por las calles de la población, en que los caixers y cavallers volvían a salir con la vestimenta propia de las fiestas, con gran participación popular. El día de la fiesta, la banda municipal de música salía del Ayuntamiento precediendo a las autoridades a quien seguía el capellán del pueblo y los caixers, dirigiéndose hasta las puertas del Campo Municipal de Fútbol donde iba a celebrarse el partido oficial de fiestas.

JOAN FEBRER, L’AMO DE BINIDONAIRE, SUJETA EL CABALLO PARA SU HIJO RAFEL PARA SALIR EN LAS FIESTAS DE SANT MARTÍ (ES MERCADAL)

Otro detalle a tener en cuenta y que con el transcurso del tiempo ha ido sufriendo diversos cambios es que, antiguamente, el sereno de la población era el encargado de llevar el ‘Penó de Sant Bartomeu’ al domicilio del caixer que iba a tener el cargo de Sobreposat. Más adelante (años 70-80, en que el alcalde era Antoni Riudavets Salom), dicha entrega comenzó a llevarse a cabo en el Salón de Actos del Ayuntamiento, en que junto al Penó se entregaba también una guindola. A este acto asistían los miembros de la Corporación y los más bien escasos vecinos que quisieran asistir. Se encontraba lógicamente presente, eso sí, el joven llamado a ser el Caixer Sobreposat ese año, pero sólo, sin ningún otro caixer que le respaldara o acompañara, vistiendo además de forma totalmente informal. Más adelante comenzó a ir de blanco (el primer Sobreposat en hacerlo sería el joven Paco Morlà Marquès, en 1987),  hasta que se formalizaron por escrito y se aprobaron los protocolos que dignifican la entrega oficialmente como se realiza en la actualidad. Cuando terminaba el acto de la entrega del Penó, un ‘saig’ se encargaba de acompañar al joven con el mismo hasta su casa.

La primera vez en que la entrega tendría lugar en el exterior, como se lleva a cabo en la actualidad, sería en las fiestas de 1989, siendo entonces alcalde el desaparecido Biel Martí y el Caixer Sobreposat, Pedro Martí Marquès. Los miembros de la Junta de Caixers y Fabioler lucían su vestimenta completa, mientras el resto de cavallers iban en camisa, como sucede en la actualidad.

También existía el detalle de que el reparto popular de las ‘Candeles’ se efectuaba por la tarde, con lo que la Qualcada iniciaba su Replec un poco más tarde. En la actualidad dicha entrega se ha trasladado a la mañana una vez entregado el Penó debido al elevado número de caixers y cavallers participantes, lo que obliga también a adelantar el inicio del Replec.

UNAS “CORREGUDES” CELEBRADAS EN SANT LLUÍS

Hasta bastante avanzados los años sesenta el Fabioler participó en la Qualcada sin uniformar, vistiendo de forma totalmente informal, de calle, comenzando a salir de blanco y en mangas de camisa en los setenta, aunque no utilizara al principio guindola. Por contra, el asno ya aparecía adornado. Un detalle curioso sucedió con este integrante de la Qualcada en los años 1976-1977 y es que, por causas que se desconocen, no sería avisado de su participación ese año en las fiestas de la población (no existían Fabiolers en Ferreries y se recurría al de Es Migjorn Gran). Pero, llegada la hora de iniciarse la comitiva y ver que no aparecía, se decidió que comenzara a efectuar su recorrido esperando se uniera a ellos en cualquier momento, mientras se efectuaban diversas gestiones con el fin de localizarlo y saber qué pasaba. Pudo ser localizado a la salida del trabajo y al precisar que él no sabía nada, tuvo que vestirse rápidamente y marchar hasta la población vecina incorporándose a la comitiva cuando se estaba celebrando ya el Jaleo de la tarde.

Y si en los primeros años los caixers y cavallers desfilaban en mangas de camisa y sin frac, tampoco se utilizaban las ‘polaines’ (se implantaron entre 1983 y 1985). Muchos caballos no llevaban adornadas sus ‘museroles’, un elemento típico y exclusivo de Ferreries, cuyas causas se debían más bien a la presencia de caballos y cavallers procedentes de predios de fuera del término municipal.

En 1970 participaba físicamente en una Qualcada por primera vez en Menorca una mujer. Tenía diecinueve años de edad, se llamaba Consuelo Marquès Melià y lo hacía en las Festes de San Bartomeu en Ferreries. La gesta crearía en principio espectación y más adelante escuela y hoy, salvo en Ciutadella, participan numerosas jóvenes en el resto de poblaciones de la Isla. En 1972 el Fabioler aparece ya con frac y guindola.

También, por estos años la banda de música marchaba por delante de los miembros de la Qualcada para asistir a la ‘Missa de Caixers’. En la actualidad desfila arropada por éstos. Cuando marchaba delante, por detrás de ellos desfilaban un grupo de jóvenes vestidos de menorquines a la antigua usanza, así como de los miembros del Grupo Folclórico.

Según fueron avanzando los años setenta el público comenzó a tomar más la calle, situándose más gente en medio del Pla de l’Església y participando físicamente en los Jaleos en idéntica proporción, sobre todo de jóvenes. Hasta entonces había reunido a poca gente, que se situaba sobre las aceras, participando del mismo activamente unos 12 ó 13 jóvenes como máximo.

En 1955-1956 comienzan a lanzarse avellanas en el transcurso de los Caragols y en 1985, en el que el Pla de l’Església aparece ya bastante lleno de público en los Jaleos, siendo las mujeres quienes tomaban ya parte activa en los mismos. La plaza aparecía cubierta de una capa de arena protectora para evitar que los caballos resbalasen. Las mujeres participantes en la Qualcada, que hasta entonces lo habían hecho con la cabeza descubierta, añadiendo a su atuendo personal tan sólo unos sutiles lazos  de adorno, generalmente de cinta de color blanca, aparecían ya con guindola.

MIQUEL PONS PONS, MÁS CONOCIDO COMO “MIQUEL DE MONTPALAU”

Durante estos años, hasta prácticamente finales de los noventa, tanto el Caixer Batle como el Capellà solían presenciar el Jaleo presidiéndolo sentados en la tribuna. Por ello, era el mismo Caixer Batle quien hacía la entrega de las Canyes verdes a todos los cavallers hasta el momento de recibir la suya, para lo cual montaba nuevamente en su caballo y la recibía de manos de un edil (generalmente el primer teniente de alcalde).

Otro aspecto curioso es que hasta avanzados los años cincuenta era normal que un caixer dejara su caballo para que el propietario del mismo pudiera hacer con él una Volta de Jaleo. Lógicamente, éste iba de paisano.

En la actualidad los caixers y cavallers continúan celebrando un baile popular, que mantiene también su antiguo nombre de ‘Ball des Caixers’ que es organizado por la Junta, el cual tiene lugar en plena calle en la noche del día 22 de agosto, vigilia del primer día en que saldrá a la calle la Qualcada, habiéndose montado las mesas, sillas y escenario necesarios en el Carrer Nou (el mismo lugar desde que se iniciara hace ya muchos años), y en cuyo transcurso se llevará a cabo el sorteo de un cordero.

El cordero, que es aportado por el Caixer Pagès de ese año, es lavado y adecentado según estime quien lo aporte, al tiempo que convenientemente adornado si es necesario a fin de aumentar en lo posible su propio atractivo que induzca a hacer participar en el sorteo a los vecinos de la población.

OTRA IMAGEN DE “CORREGUDES” DE LA ÉPOCA EN SANT LLUÍS. LOS JINETES PROCEDÍAN DE TODOS LOS LLOCS DE LA ISLA

Desde antes de la fiesta en bares y locales y durante el tiempo en que se celebra el baile se ponen a la venta unos pines, diseñados especialmente para la ocasión y confeccionados en una de las industrias locales, y junto a éstos se entrega también una papeleta para el sorteo. Un grupo musical se dedica a ofrecer su repertorio y en un momento dado se lleva a cabo el sorteo del cordero, el cual se halla también expuesto en una jaula colocada expresamente para que pueda ser observado por todo el mundo. El agraciado lo recibirá allí mismo y se lo llevará a su casa.

El importe de la recaudación por venta de los “pines” será repartido entre los caixers y cavallers una vez se haya retirado del total el importe del cordero que será entregado al Caixer Pagès y el de los pines para pagar la factura ocasionada.

Uno de los personajes que han dejado mayor recuerdo y que por derecho propio merece estar situado en primer lugar en la Qualcada de Ferreries, es quien fuera en las últimas fiestas de los noventa su alcalde, Onofre Janer. En sus tareas como máxima autoridad de su población, se caracterizó por su incansable afán de lucha por el bien de sus convecinos, procurando modernizar al máximo sus industrias para que la pequeña población pudiera mantener la tradición de ser una de las más vanguardistas de la Isla.

Como es costumbre últimamente entre los alcaldes menorquines, había decidido participar activamente en las fiestas patronales como Caixer Batle, saliendo los años 1998 y 1999 ocupando este cargo. Sin embargo, la fatalidad haría que en la mañana del día 24 de agosto segundo año del bienio, al efectuarse el Replec y tras el protocolario acto de montar en su caballo, al realizar el clásico saludo mediante un bot, el caballo cayó hacia atrás, con la mala suerte de atrapar al caixer entre su cuerpo y el suelo. Las lesiones recibidas resultaron gravísimas, teniendo que ser sustituido, mientras él era conducido al Hospital Virgen de Monte Toro, de Mahón, con suma urgencia. Sus palabras serían que pasara lo que pasara las fiestas de su querida población continuaran su curso. Era su última orden como máxima autoridad de su población. La noticia de los acontecimientos corrió como reguero de pólvora. no tan sólo por las calles de Ferreries, sino por todo lo largo y ancho de la Isla.

MATEU BARBER CON EL CABALLO “ROIG AMB ES RENCLINS BLANCS”

Todo el mundo conocía ya los hechos, se esperaba que sanara de las heridas y, mientras, los actos de la Qualcada continuaban: Caragols, Jaleo y entrega de Canyes verdes. Y llegó la terrible noticia: en Nofre, el alcalde, había fallecido pocas horas después del fatal accidente tras no poder superar las gravísimas heridas sufridas con la caída. Las fiestas fueron inmediatamente suspendidas y el dolor llenó calles, plazas y casas de la población. Todo el mundo se retiró comentando los hechos. Ferreries y Menorca entera estaban de luto.

Al día siguiente se celebraban las exequias de cuerpo presente tomando parte en las mismas todos los miembros de la Qualcada, amén de la población y autoridades. Al año siguiente, al iniciarse las fiestas de 2000, en el inicio de los actos protocolarios de la entrega del Penó de Sant Bartomeu, por acuerdo tomado por la Junta de Caixers, se guardaba un minuto de silencio en recuerdo del compañero y amigo desaparecido. Tras efectuarse el Replec, la primera actuación de la Qualcada fue dirigirse hasta el domicilio donde viviera  Nofre Janer a expresar su manifestación de dolor y reconocimiento de la forma que la Qualcada mejor sabe hacerlo: con un ‘Toc de Dol’, cuya melodía interpretó sobriamente la mahonesa Laura Guardia, Fabiolera de aquel bienio, en medio de un impresionante silencio por parte de todos los presentes, tras lo cual se prorrumpió con un fuerte aplauso.

Otros cavallers de la fiesta que con su presencia mantuvieron la esencia de la Qualcada ferrerienca fueron los colaboradores citados:

Bartomeu Martí Pons, de sesenta y un años cumplidos y segundo entre los más veteranos, tomó sus primeros contactos con el campo en el predio Santa Ponça, en la carretera de Ferreries a la cala de Santa Galdana, donde su padre era l’Amo y a donde él iría a vivir cuando era muy joven. Comenzó a aprender a montar a caballo sólo, aunque su tío Xisco Pons sería quien le terminara de enseñar las técnicas de montar a la menorquina. De hecho hacía ya tiempo que él montaba puesto que en aquellos años y en un predio se cabalgaba sobre todo tipo de animales. A los dieciocho años cumplidos por fin podía tener su primer caballo propio, que llamaría ‘Moro’ de 7 años de edad, aunque bastante espabilado, lo que le ocasionaría no pocos problemas en su primera participación en unas fiestas (las Festes de Sant Joan, en Ciutadella), en el transcurso de las cuales se lesionaría en una rodilla. Salió con él durante varios años y más adelante, tras dejar Santa Ponça llevó a guardarlo a un establo de Son Arro Gran, donde Bartomeu tenía una hermana. Aquel caballo vivió muchos años permaneciendo siempre en ese mismo predio hasta morir.

BARTOMEU MARTÍ, L’AMO DES BARRANCÓ

Entró en 1969 en Es Barrancó como l’Amo, situado en la carretera de la cala de Santa Galdana, encontrándose allí con otro caballo que también se llamaba ‘Moro’. Más adelante crió a ‘Brillante’, nacido en 1971 con el cual participó durante muchos años en las fiestas de diferentes poblaciones, hasta morir. (Es necesario precisar que todos ellos eran de capa negra y raza Menorquina). En cierta ocasión el capellán sr. Manguán le solicitó que le buscara un caballo para participar en las fiestas de Sant Joan como Capellana y que le mostrara cómo debía de hacerlo aunque, más adelante, se interesó en adquirir uno en propiedad, de  lo cual se encargó Bartomeu. De este modo le consiguió a ‘Terry’, un ejemplar de raza Menorquina que resultaría muy bueno, aunque no botaba en demasía, al cual tendría durante dos años. Después se lo regaló y del mismo tendría dos nuevos potros que sustituirían a ‘Brillante’ el día en que éste dejó de existir. Uno de los hijos, ‘Rayo’, prestó muy buenos servicios hasta morir en 2004″.

Por lo que se refiere a Tòfol Janer, participó en las fiestas montando un caballo percherón nacido de un semental del Estado cuando se montaban las paradas anuales para la reproducción. A aquel caballo, siguiendo la costumbre de la época, lo denominaban con el nombre del predio, esto es, ‘Son Abatzer’ y con él participó unos seis o siete años. Cuando más adelante se estableció como payés del predio Santa Rita salió un año (1957) más con el caballo del nuevo predio. Era aquel un ejemplar de muy mal carácter que no quería botar de ningún modo y, de llegar a hacerlo, lo hacía de malas maneras. Luego se estableció otros seis años en el Barranc de Biniai (Alaior) y otros trece o catorce en el Molí de Baix, en Ferreries, tras lo cual dejó de trabajar en el campo.

AÑOS 40. OTRO DE LOS CABALLOS DEL LLOC TORRELLAFUDA

Xisco Morlà se estableció en condición de ‘llogat’ en el predio Santa Margalida, en la Costa Nova de Ciutadella en 1962. Un tío suyo, Xisco Camps, decidió comprarle un caballo para que pudiera salir en las fiestas de Sant Joan y Ferreries, con el cual estuvo practicando. Quien se encargó de perfeccionarle fue en Toni de Sant Joan, un hombre que en su juventud había cumplido el servicio militar en el Arma de Caballería, habiendo adquirido buenas técnicas de entrenamiento y que, gracias a ello y a la experiencia adquirida durante muchos años, se dedicaba a enseñar tanto a caballos como a cavallers yendo por los predios a prestar sus servicios durante un tiempo. Era ya un hombre de edad y no llegó a ponerse personalmente sobre el caballo, pero le asesoró convenientemente para que Xisco mejorara su técnica. Ese primer caballo fue ‘Carinyo’, de raza Menorquina, pero que no botaba a pesar de tener un carácter en sí alegre puesto que su tío seguía las costumbres de Ciutadella de aquellos años en que se consideraba el bot más bien un defecto que una cualidad y de las que en Toni de Sant Joan era también fiel defensor. Su tío era Llorenç Janer Piris, más conocido como ‘en Sobre Vell’ que trabajaba como missatge en el campo,  era muy buen cavaller y gran aficionado los caballos aunque no fueran suyos. Durante un tiempo fue quien animó a la juventud de Ferreries a participar en la Qualcada mientras el salía como Caixer Casat. Pero en 1959, a la edad de 50 años sacó a la fiesta el Dissabte un caballo de Ses Tavernes que se asustó cuando unos jóvenes le jalearon, cayendo hacia atrás y aprisionando al cavaller en la caída quien se fracturó varias costillas y recibió otras heridas de consideración, aunque afortunadamente salvara la vida. Tras ello decidió no volver a salir más en la fiesta (dio la casualidad de que su hijo Toni era ese mismo año el Caixer Sobreposat, marchando en la comitiva justo delante de él). Al día siguiente, Es Dia, el joven recibía además de su Canya verda, la correspondiente a su padre.

Según Xisco Morlà otros buenos cavallers fueron en Toni Llufriu (l’Amo de Binissaid), Jaume Martí (l’Amo de Sant Patrici) y Tòbal Bosch Janer (l’Amo de sa Terra Roja). De Jaume Martí recuerdan que tenía un caballo de raza Menorquina con bastante mal carácter que ya le obligó a utilizar ‘polaines’ en aquellos años puesto que el caballo en cuanto podía se revolvía para intentar morderle en las piernas ya que no quería ser montado. En otra ocasión, arrebató la americana de uno de los espectadores y paseó largo rato con ésta cogida con los dientes pues no había forma de hacérsela soltar. Otro excelente cavaller, Pepe Barber Moll salió en 1951, cuando estaba llogat en Son Telm, con un caballo (‘Ses Coves’) que nunca había montado y, al parecer, el espectáculo que ofreció a los espectadores resultaría inolvidable por la calidad que demostró aquel equino.

El día de la fiesta, Barber, aparecía con una de sus mejillas completamente amoratada a causa de los golpes que le había dado el caballo con la parte trasera de su cabeza el día anterior, a pesar de llevar las riendas muy ajustadas para que no pudiera levantarla en exceso. También el frac se mostraba completamente descosido de arriba a abajo.

Pues ese mismo año 1962 Xisco sacaba en las Festes de Sant Joan en Ciutadella a ‘Carinyo’ participando por primera vez en unas fiestas y en un Jaleo. Recuerda que por aquel entonces eran muchos los caballos que efectuaban el ‘bot a quatre potes’ (quedaban completamente en el aire), al tiempo que se lanzaban hacia adelante. Era una época en que los caballos llegaban a la fiesta cuando estaban ya agotados y resentidos tras las duras jornadas a pleno sol sobre la era llevando a cabo los trabajos de ‘batre’. Y muchas veces las fachadas de las casas por donde discurrían las Qualcades quedaban marcadas cuando recibían algún golpe producto del fuerte carácter de aquellos ejemplares de raza Menorquina que resultaba inevitable. Otro caballo que gozó de una buena fama fue el de Son Gornés hasta que le tuvieron que poner un bocado duro (allá por los años 50), puesto que resultaba tan sumamente espectacular como peligroso en sus arremetidas.

BARTOMEU FEBRER, DEL LLOC BINIDONAIRE

Cuando Xisco contrajo matrimonio decidió adquirir un potro que se llevó consigo hasta Sant Jaume y a los dos años lo sacaba a la fiesta en Es Castell. Aquel potro se llamó ‘Boy’. El primer año no le exigió demasiado y a los tres lo llevaba a Sant Joan donde ya realizaría sus primeros bots participando desde entonces en las fiestas de diversas poblaciones.

Recuerda que en 1969 este potro, ya caballo, le llevó dando bots hasta la misma Cruz que recordaba a los caídos en la Guerra Civil la cual se hallaba emplazada sobre un túmulo de rocas junto a la puerta de la Parroquia de Sant Bartomeu. Allí se encontraban descansando mientras se celebraba el Jaleo los caballos pertenecientes al Caixer Batle y a la Capellana custodiados por los ayudantes y allí quiso ‘Boy’ ir también a reposar. No quería ser menos. El caballo se metió detrás del túmulo y no había forma de hacerlo salir por más que lo intentaba su cavaller.

Más adelante tuvo otro potro llamado ‘Telo’, hijo de ‘Terry’ que salió a la fiesta por primera vez y con dos años de edad en Ciutadella, el año 1976, de donde iría a Fornells, Ferreries, Mahón y Alaior, siendo el año en que participó en más fiestas mayores. ‘Telo’ fue más adelante padre de un potro, ‘Piropo’, que se quedó en casa para continuar la saga y la tradición. Ha resultado un buen ejemplar, siendo los años en que los hijos de Xisco comenzarían a participar como cavallers sacando a los dos caballos. Xisco salió por última vez en las Festes de Sant Jaume de Es Castell en el bienio 1991-1992 con el cargo de Caixer Pagès con ‘Piropo’, tras lo cual lo dejó motivado por problemas físicos aparecidos en la espalda del cavaller. Lo dejó oficialmente, en fiestas, pero aún hoy, en 2006, continúa efectuando sus salidas particulares a pasear para complacer a su eterna afición.

Mateu Barber también mejoró su forma de cabalgar cuando tenía diecisiete años de edad y se decidiera a comprar un caballo del predio Torrellafuda, del término de Ciutadella, un caballo que no había participado nunca en unas fiestas y al cual se llevó al predio Son Mercé de Dalt, donde él estaba por aquel entonces. Durante un par de semanas lo estuvo montando por las tardes para acostumbrarse al mismo. Ello tenía lugar entre los años 1942-1943 en que saldría además como Caixer Sobreposat en las fiestas de Ferreries, la única población en la que participaría Mateu a lo largo de su vida de cavaller. Al año siguiente salió con ‘Binissarraia’ el caballo ‘roig amb es renclins blancs’, del predio del mismo nombre, puesto que tenía que hacerlo sobre el caballo de la Albufera de Mercadal, pero el payés de quel predio decidió que saliera en las fiestas de Sant Lluís, que eran coincidentes en fechas aquel año. El mismo payés le llevó a Binissarraia para que pudiera ver al caballo que utilizaría en su lugar. Se trataba de un ejemplar que botaba muy bien, aunque estaba muy poco entrenado para la fiesta. Al cabo de tres años volvió a salir, esta vez con un caballo procedente de Torre del Ram (Ciutadella) al cual se llevó al predio Sobre Vell para practicar durante un par de semanas. Cuando se casó se estableció de payés y dejó definitivamente el mundo del caballo en las fiestas para dedicarse de pleno a las labores del campo propiamente dichas.

MATEU MARTÍ SOBRE BINISSARRAIA

Javier Pons Martí recuerda también los años en que participaba como cavaller, en que los demás ayuntamientos aprovechaban el reclamo de las Festes de Sant Martí para solicitarles que acudieran a las que organizaban ellos en las fiestas patronales de sus respectivas poblaciones. Los que aceptaban recibían una ayuda económica en compensación a su participación consistente en 1.000 pesetas, así como el camión de transporte y el herrador. En Mahón solían ser alojados en el desaparecido hotel El Paso, que estaba situado en la calle del Cós de Gràcia. También tenían la comida tanto para el cavaller como para el caballo, transporte del mismo y el herrador, algo que en la actualidad se ha perdido, en parte por el espectacular aumento de cavallers en todas las poblaciones que impiden materialmente llevar a efecto tales ayudas en unas cuantías similares en los tiempos actuales y al haber desaparecido la antigua necesidad de hacer venir cavallers de ‘fora terme’ por existir un mayor número de los necesarios en el propio término debido al auge experimentado por el caballo como elemento deportivo o de ocio.

Tras haber vivido con su familia en Santa Ponça, Javier comenzó a trabajar como missatge, viviendo en la población y yendo a trabajar a los predios. Cuando se casó se estableció como payés estando entre otros en Binicodrell (Migjorn Gran) y Son Pons (Ferreries). Al dejar Son Pons y con la llegada del turismo se estableció definitivamente como jardinero. Había comenzado a aprender el manejo del caballo de la mano de su hermano Bartomeu, con quien se lleva cinco años utilizando a ‘Moro’ mientras permanecieron en Santa Ponça (originariamente este caballo se había denominado ‘Chum’, aunque los hermanos nunca lo llegaron a utilizar en favor de ‘Moro’).

Su primera participación en unas fiestas tuvo lugar en Fornells, en donde salió el día de la fiesta, habiéndolo hecho su hermano la víspera montando a ‘Moro’. Ello ocurría a finales de los sesenta y a partir de entonces Javier empezó a hacerlo en el resto de las poblaciones. En Binicodrell tuvo a ‘Castanyo’, su primer caballo propio y de raza Menorquina, al que seguiría ‘Pillón’, este último de capa negra pero de madre con sangre de ‘trotón’. En la actualidad se encuentra totalmente retirado de esta actividad menorquina tan tradicional”.

La vida rural de aquellos años:

CABALLOS, MULAS O BUEYES ERAN LOS ANTIGUOS TRACTORES
LAS LABORES ERAN TODAS MANUALES
EL ARADO ERA TIRADO POR UNA BESTIA, GENERALMENTE CABALLO O MULO
CABALLO EN LABORES DE SIEGA
CABALLO TIRANDO DE LA SEGADORA SEMIMECÁNICA
EL TRANSPORTE DE LA PAJA DE LA TANCA AL PAJAR
CABALLO CON ARREOS PROPIOS DE LABOR
CARGANDO BALAS DE PAJA
EL RECORDADO XEC DES BORRASSOS ORDEÑANDO MANUALMENTE

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