T 1 (1)

El Trote

Trote enganchado

Monografías

José Gardés Montañés

PREPARANDO EL CABALLO PARA PARTICIPAR EN LA CARRERA

José Gardés Montañés es natural de Mahón y, además de ser un gran aficionado a la mar, en la actualidad es criador y conductor de caballos en la modalidad de Trote. Sus inicios vinieron marcados por la afición de su padre Guillermo Gardés en ambas facetas. Consecuencia de ello nació en su foro interno la afición a conducirlos como de hecho hacía hasta el día en que su padre decidió traspasarle todo el tinglado equino, ya que sus otros dos hermanos no se sentían atraídos a ello. Sus cuadras se ubican en Es Castell, en una sinia ubicada entre Son Granot y la urbanización de Santa Anna denominada Sinia Bonanova, con unos terrenos de aproximadamente 45.000 metros cuadrados en los cuales se ubican así mismo una pista de entreno y  la sede oficial de las Cuadras Jopegui. Este último nombre proviene de la unión de la primera sílaba de los nombres de los hijos del fundador, José, Pedro y Guillermo.

En la misma transcurren todas las actividades, alternando con los entrenamientos en el propio Hipódromo de Municipal de Mahón en la pista de competición. Allí se acaba de formar el ejemplar a utilizar en las próximas carreras.

EL MUNDO DEL CABRIOLET

Años atrás, su padre tenía los caballos y las cuadras en el mismo hipódromo, pero al hacerse cargo el hijo de todo el tinglado, trasladaron su base de operaciones a la sinia, conservando un local donde tiene una pequeña oficina en donde guarda sus trofeos y recuerdos, y prepara y viste al caballo para la competición, yendo y viniendo con el caballo en un remolque.

La afición a los caballos le viene desde muy niño. En su poder obran fotografías a lomos de poneys, asnos, y caballos a la edad de siete años en el predio familiar Ses Fonts Redones de Dalt, de es Migjorn Gran, afición que alternaba con la de regatas a vela en el Club Marítimo de Mahón. De hecho él efectuaba sus regatas y luego acudía con su padre al hipódromo para ver las carreras, en las cuales participaba éste lo que, como era de esperar, poco a poco iría despertando una sana afición a las mismas, hasta llegar el día en que tendría que plantearse seriamente su futuro deportivo en dónde discernir que rama deportiva le agradaba más y seguiría en el futuro, la Vela o la Hípica, decantándose en principio por la segunda, aunque en la actualidad practica activamente en las dos. Transcurría entonces el año 85 aproximadamente en que él tenía trece años.

Con el tiempo le llegó la etapa de querer participar en las fiestas patronales, un hecho que no agradaría en absoluto a su madre, pero por fortuna se le aliaría la suerte al entrar en el predio el payés Pedro Marquès, un histórico y gran cavaller, junto a su caballo “Safari” que le estuvo enseñando la Doma Menorquina y sus características a lomos de “Safari”. José tenía entre dieciséis y diecisiete años y los conocimientos los iba asimilando perfectamente. Y llegó el momento en que quiso participar en la fiesta. La madre, como siempre se seguía negando a admitir tal posibilidad, mientras que el padre lo aceptaba con la esperanza de que todo marcharía perfectamente. A partir de entonces comenzó a participar cada año, etapa de la que conserva las culleretes d’argent recibidas por ello. Estuvo saliendo invariablemente cada año hasta el 2000 en que decidió dejarlo en favor del mundo del Trote.

Su participación la materializaba con “Safari”, un caballo de Pura Raza Menorquina, excepto en el 90, coincidiendo con el centenario de las fiestas en Mahón, que lo hizo sobre un caballo blanco al tener una infección en uno de sus cascos el primero. El hecho de que “Safari” no se encontrara en condiciones le había preocupado enormemente puesto que iba a ser una Qualcada señalada al participar en la misma todas las Banderas y Penós de las demás poblaciones. Recuerda que “Mevis Dinero”, el Fabioler, al observar la creciente presencia de caballos de pelaje blanco en la Qualcada se echaba las manos a la cabeza por lo que veía, puesto que entendía que la capa tenía que ser oscura (la negra no estaba aún reconocida oficialmente por aquellos años). Gardés se había presentado a la concentración muy ilusionado pues había solucionado el problema del caballo y se encontró con que Mevis le metía un soberano ‘paquete’ ya que no entendía como había tantos ‘caballos de colores’ en la Qualcada.

AJUSTANDO EL BOCADO

El hecho de que en 2000 decidiera dejar la Qualcada definitivamente motivó que el Caixer Senyor del siguiente bienio de las Festes de Sant Joan de Ciutadella, Ricardo Squella, le comprara el caballo. Como lo quería cuanto antes mejor, Gardés salió en las Festes de Sant Jaume de Es Castell, pero ya no lo hizo en las de la Mare de Déu de Gràcia al coincidir con la pérdida de un familiar muy cercano lo que haría guardara luto por ello.

Recuerda su primera carrera al trote enganchado en Maó. El caballo se llamaba “Ciclón Mora”, bastante robusto que le dejaría en el último lugar en la misma. Pero lo más anecdótico es que en la segunda ganó. En la primera, de aprendices, corría con un hándicap, mientras que en las estelar ocupaba una de las primeras posiciones.

En su haber consta haber logrado el Primer Premio en la carrera de Potros de 2 años y de 3 años, en Mahón y en Ciutadella. Ha participado en competiciones en Alemania en las que reconoce haber gozado de una suerte inmensa ya que no ha regresó de vacío.

Gardés: “En Menorca conducimos caballos de una categoría mediocre en comparación con otros hipódromos. Las condiciones de nuestra pista son las que son. Cuando a los conductores de las Illes Balears nos colocan sobre las pistas alemanas, en aquellas condiciones tan extraordinarias, caballos de una calidad netamente superior sucede que ellos ya están acostumbrados y siguen unas pautas determinadas, lo que se traduce en inconveniente cuando ellos se desplazan hasta Menorca. Son dos mundos completamente diferentes”.

Sobre las diferencias existentes entre los caballos de Trote con respecto a la raza Menorquina, considera que este último está concebido para ser disfrutado de forma diferente al primero: es el idóneo para participar en las Qualcades y para realizar rutas ecuestres, así como algunas otras modalidades de carácter deportivo. No lo castigas tanto como a uno dedicado al trote, en que si no ganas un día ya lo harás al otro. Se le mejorarán los herrajes, los bocados. Son caballos de corta vida deportiva por lo que siempre se le está sacando el máximo rendimiento:

Con nueve años ya tienes un caballo de Trote bastante utilizado, mientras que uno de raza Menorquina para las ‘Qualcades’ puede salir hasta los quince o incluso hasta los veinte años. Nosotros criamos más pero gastamos también más los caballos y si no dan el rendimiento esperado no perdemos el tiempo en ellos. Es la principal diferencia en cuanto a prestaciones que obtenemos de uno y otro. En Trote vamos más a lo rápido y seguro, mientras que en la raza Menorquina se prepara y enseña el potro durante un mínimo de años antes de sacarlo y se va mejorando año a año. La prueba está en la existencia de muchos potros que no han ido bien pero que al alcanzar los cinco años, cambian totalmente y se convierten en unos ejemplares soberbios para la fiesta. En trote no puede imperar esta mentalidad”.

PREPARATIVOS

Otro aspecto que les diferencia se refiere a los cuidados, puesto que los caballos de trote necesitan preparación especial mediante protectores, vendajes, vitaminas, tras una carrera hacerle salir al día siguiente a fin de evitarle agarrotamientos, agujetas y demás…

“Estos caballos son realmente atletas, y como tales han de ser cuidados. El ejemplar de raza Menorquina es más rústico, mientras que el del trote es más refinado”.

Los caballos llevan en sus genes las características que los distinguen de los demás. Así, el potro o pollina de una yegua de galope, al cabo de un par de horas de haber nacido, ya se moverá con las características esenciales de esta tipología. Si lo es de una yegua de trote, sus movimientos serán los típicos de un trotón.

Cuando se tiene un caballo o yegua trotón hay que saber qué se pretende del mismo. Si interesa que participe el máximo de pruebas, si es para una prueba en especial, si es para la temporada de invierno, etc. Con arreglo a ello, su entrenador se encargará de preparar al animal en los términos necesarios para llevarlo a cabo, dedicando unas horas diarias a hacerle efectuar movimientos, dos días a la semana a trabajar en la pista del hipódromo o servirse del molino de entreno si se tienen varios ejemplares a entrenar. Si es para una temporada se van llevando a cabo entrenamientos suaves, ya que la mentalidad del criador menorquín es disponer de un ejemplar para larga vida. Por el contrario, si se pretende participar en un premio determinado, se efectúan entrenos más seguidos e intensivos que a veces pueden tener resultados contraproducentes puesto que cuanto más exiges más debe de rendir el animal, hasta el punto de sobrepasar sus propias posibilidades, con lo que su cabeza se satura y ahí se acaba todo. “La psicología a la hora del entreno es muy importante”.

TODO A PUNTO

En base a los problemas que ha ido encontrando a lo largo de todos estos años, José Gardés ha sido siempre amigo de experimentar cuando un caballo le ha presentado algún tipo de problema, como cambiar de tipo de herraje, de bocado, etc. habiendo logrado salvar diversas dificultades. Considera que siempre hay que intentar encontrar el por qué de las cosas.

Para José, cuando se llevó a cabo esta entrevista, el mejor momento hasta entonces de su carrera deportiva dentro del mundo del Trote había sido hacerse con el Gran Premio de Mahón de potros de 2 años y el de 3. Otros buenos recuerdos los guardaba de sus actuaciones en Alemania. Y sobre sus caballos, una mención especial la haría de “Viuty”, un ejemplar que perteneciera anteriormente a su padre y que tras retirarlo con dieciocho años y tras quince de competición en que tomaría parte en más de 700 carreras, se hizo acreedor de un homenaje y reconocimiento en el transcurso de las Festes de la Mare de Déu de Gràcia. En su carrera de debut en el hipódromo de Ciutadella había ganado con un tiempo de 2 minutos, lo que constituía ya de por si una premonición sobre su futuro. Tras finalizar la que sería su última carrera, sus compañeros de competición le formaron pasillo de honor mientras el público le aplaudía entusiásticamente. Por megafonía se dio lectura a un resumen del listado de premios conseguidos a lo largo de su vida deportiva. Seguidamente se le desenganchaba del cabriolet y se le retiraban todos los arreos, quedando libre de todo ello en medio de la pista. Los padres de José Gardés habían sido invitados ese día a las carreras, aunque desconocían por completo el homenaje al que iba a ser sometido el caballo tras decidir José, tan solo unas pocas horas antes, que iba a finalizar ese mismo día su carrera deportiva. A partir de entonces se han efectuado otras despedidas a tantos otros caballos emblemáticos.

EL EXTRAORDINARIO AMBIENTE PREVIO A LAS CARRERAS

En la actualidad, José Gardés mantiene sus mejores ilusiones en la práctica de sus deportes favoritos: la navegación y el mundo del Trote.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s